Materia Orgánica del Suelo de nuestros cultivos. MOS

Materia Orgánica del Suelo de nuestros cultivos. MOS

La MOS está constituida por todo tipo de residuos de origen vegetal o animal generados por la actividad agrícola, pecuaria y/o agroindustrial.

Debido a una serie de procesos físicos, químicos y biológicos propiciados por la humedad, la temperatura, el aire y los microorganismos, la MOS se transforma en humus en un lapso de 3 a 4 meses.

El #humus es el estado más avanzado de la descomposición de la materia #orgánica (MO)

El humus es el estado más avanzado de la descomposición de la materia orgánica (MO). Se define como un compuesto coloidal de naturaleza lignoproteica cuya función es mejorar las propiedades físico-químicas de los suelos.

En condiciones ecológicas óptimas (temperatura entre 18 y 22 °C, buena humedad, adecuada oxigenación y pH de 6,8) sumadas a la acción de organismos descomponedores altamente especializados, el humus se transforma, a través de un lento proceso que dura alrededor de un año, en compuestos solubles asimilables para las plantas. Esta etapa se conoce como proceso de mineralización.

Sintéticamente la MO fresca sufre una primera transformación rápida que la convierte en humus y este a su vez sufre una segunda descomposición mucho más lenta en la cual se liberan los nutrientes que contiene. El humus designa un conjunto de sustancias orgánicas transformadas, de color pardo negruzco y de composición muy compleja (humina, ácidos húmicos y fúlvicos). Su relación C/N (carbono orgánico/nitrógeno total) es relativamente constante entre 9 y 11. Contiene un 5 % de nitrógeno.

Los factores que influyen aumentando la velocidad de transformación de la MO son muy variados. Entre ellos cabe señalar los siguientes:

  • Las características del subproducto o residuo.
  • La naturaleza del residuo vegetal más o menos rico en lignina.
  • La humedad, aireación y temperatura del suelo.
  • El mayor o menor contenido de nitrógeno.
  • El pH, mejor ligeramente ácido.

El suelo es un medio vivo en el que la MO se descompone gracias a la intensa actividad microbiana. El agricultor debe procurar que el contenido de MOS no se reduzca y que desarrolle una gran actividad biológica que favorezca su transformación.

Importancia de la materia orgánica del suelo

La MOS desempeña un papel fundamental en el mejoramiento de los suelos de cultivo. Su presencia cumple las siguientes funciones:

  • Tiene un efecto positivo en la estructura del suelo, mejora su permeabilidad, su capacidad de almacenar agua y facilita el laboreo reduciendo la erosión;
  • Aporta los nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas durante el proceso de descomposición (nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, boro, cobre, hierro magnesio, etc.) al constituir, junto a la arcilla, el complejo de cambio que facilita la absorción de los nutrientes (formando quelatos y fosfohumatos);
  • Ayuda a la proliferación de microorganismos aerobios a los que proporciona carbono y nitrógeno cuando está poco descompuesta. Favorece además la respiración de las raíces y la germinación de las semillas;
  • Activa biológicamente el suelo ya que representa el alimento para toda la población biológica que existe en él;
  • Mejora la estructura del suelo favoreciendo el movimiento del agua y del aire y por lo tanto el desarrollo del sistema radicular de las plantas;
  • Incrementa la capacidad de retención de agua;
  • Eleva la temperatura del suelo;
  • Intensifica la fertilidad potencial del suelo;
  • Aumenta la CIC del suelo en relación con la naturaleza coloidal del humus.

Balance del humus

La fertilidad de un suelo depende en gran medida del mantenimiento de un humus equilibrado. Los suelos más fértiles destruyen mucha MO, pero también generan mucho humus. Para establecer un balance del humus hay que calcular sus ganancias y sus pérdidas.

Las ganancias proceden de la MO que anualmente se incorpora al suelo, la misma que puede provenir de fuentes muy diversas: estiércol, compost, lodos tratados, residuos de cosechas (pajas, restos de poda, etc.), abonos verdes y otras enmiendas orgánicas.

El coeficiente isohúmico define la cantidad de humus que puede formarse a partir de 1 kg de materia seca de la MO que se incorpora al suelo.

La cantidad total de humus que se genera por hectárea puede ser muy variable y dependerá de la cantidad total (kg/ha) de MO que se incorpore y del K1.

La relación C/N de la MO incorporada sirve para medir su grado de humificación.

La materia más fresca presenta valores elevados mientras que en la más descompuesta los valores son bajos. Si la relación C/N es superior a 15, la actividad de los microorganismos es intensa: toman del suelo, aunque sea de forma transitoria, el nitrógeno que necesitan. Cuando se entierra paja de cereales con una relación C/N entre 70 y 100 es necesario aportar de 6 a 12 kg de N/t de paja incorporada para ayudar a su descomposición. Los fertilizantes tienen un efecto favorable en el balance húmico ya que ayudan a producir cosechas abundantes que dejan una mayor cantidad de residuos orgánicos en el suelo.

Pérdidas de materia orgánica Las pérdidas de MO se producen por la cantidad que se mineraliza, que es proporcional al contenido de humus del suelo. La mineralización es un proceso aerobio que se ve favorecido con la aireación. Los suelos arenosos tienen un coeficiente isohúmico superior al de los arcillosos. En los suelos con un intenso laboreo dicho coeficiente es mayor que en los suelos donde se practican técnicas de mínimo laboreo.

En la mineralización influye también el contenido de carbonato cálcico del suelo y la estabilidad del complejo arcillo-húmico. En función de todos estos factores se estima que cada año se mineraliza entre el 1 y el 3 % del humus que contiene el suelo. Establecer un balance de entradas y salidas de nutrientes en un suelo es imprescindible para realizar un correcto abonado. Para ello hay que considerar las aportaciones anuales de nutrientes procedentes de la MO, fundamentalmente de nitrógeno.

La relación #C/N de la MO incorporada sirve para medir su grado de humificación.

El humus: base de la fertilidad natural del suelo

El humus constituye la base de la fertilidad natural de los suelos. Como se señaló anteriormente, proviene de MO de origen vegetal y animal que al ser atacada por los microorganismos del suelo se transforma. Después de complejos procesos llega al estado de “humus permanente” en el cual las sustancias nutritivas se han mineralizado para ser asimiladas por las raíces de las plantas.

La vida del suelo (microflora y microfauna) depende de la presencia de MO y naturalmente de factores tales como agua, aire, temperatura, grado de pH, etc.

En la tabla 1 se puede observar una estimación de la cantidad de MO en los suelos de Ecuador realizada por el Proyecto Instituto Espacial Ecuatoriano (IIE)MAGAP (información temática de geopedología, 2016).

MOS

La agricultura orgánica, ecológica o biológica aspira a aumentar el contenido de humus por encima de los valores teóricos señalados para garantizar que no existan deficiencias en la alimentación de la planta ni manifestaciones carenciales, es decir que esta tenga todas las condiciones para estar sana y producir adecuadamente.

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MOS – La Materia Orgánica del Suelo de nuestros cultivos.

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